El ruido, un riesgo laboral al que no podemos hacer oídos sordos

El ruido no deseado nos afecta en nuestro día a día más de lo que creemos. Si tenemos que soportarlo en el trabajo se convierte en un riesgo laboral al que no podemos hacer oídos sordos.

Si estamos expuestos a niveles altos de ruido de forma continuada, se puede producir una hipoacusia o pérdida de la capacidad auditiva.

Hay varios factores que se utilizan para determinar cómo afecta el ruido a la salud de los trabajadores. Para ello hay que tener en cuenta  la intensidad y la frecuencia del ruido y el tiempo de exposición al mismo.

La legislación actual reconoce la hipoacusia o sordera provocada por ruido en el entorno laboral como enfermedad profesional.

Una exposición no deseada a un ruido más alto del legalmente establecido no sólo afecta a nuestra capacidad auditiva. Puede ser también el causante de otro tipo de daños, de no menor importancia. Hablamos de alteración del ritmo cardíaco o de la respiración, además de que puede afectar al sistema nervioso.

Otros perjuicios que puede ocasionar trabajar en un entorno con ruido elevado son problemas de sueño, cansancio, irritabilidad, dolor de cabeza, náuseas y, en casos extremos, puede incluso afectar a nuestra salud mental en forma de trastornos de ansiedad, estrés o tristeza.

¿Cuáles son los sectores con más riesgo laboral por ruido?

Cuando pensamos en actividades en las que el ruido es más molesto, intenso y frecuente, a todos nos viene a la mente el sector de la construcción. ¿Quién no ha sufrido la reforma de la casa de un vecino, sin poder dormir la siesta o trabajar o leer en silencio?

Sin embargo, hay otros muchos entornos en los que los trabajadores están expuestos a ruidos nocivos: talleres mecánicos, casi todas las industrias, bomberos, policías, equipos médicos de ambulancias, empleados de discotecas y de lugares que organicen conciertos de música, parques temáticos, actividades en gimnasios con música, etc.

Incluso en algunos trabajos de oficina los empleados pueden estar expuestos a niveles acústicos superiores a lo recomendable; por ejemplo, cuando las instalaciones no están suficientemente aisladas del exterior y las ventanas están cerca de algún entorno ruidoso: autopistas, factorías, colegios, etc.

¿Cuál es el límite legal de nivel de ruido y cómo prevenirlo o paliarlo?

Todos aquellos trabajadores que estén expuestos a niveles de ruido iguales o mayores a 80 decibelios dB(A) deben recibir información y formación sobre los riesgos que puede suponer. En estos casos la empresa deberá tomar las medidas necesarias para reducir el impacto sobre su salud.

Si el nivel de ruido es superior a 85 dB(A) se debe hacer una evaluación poniendo en marcha un programa de medidas técnicas y organizativas para evitar o minimizar la exposición al mismo. Estos puestos de trabajo se deben señalizar y, siempre que sea posible, limitar el acceso a los mismos.

Si los niveles son superiores a 87 dB(A), se deben aplicar medidas inmediatas para reducirlo.

Al fin y al cabo, el ruido es un riesgo laboral detectable y medible. Por ello, pueden establecerse actuaciones preventivas y correctivas para la mejora de la salud laboral de los trabajadores.

¿Qué puede hacer una empresa para reducir las consecuencias del ruido?

Cuando se identifica una situación de riesgo la empresa tiene la obligación de detectar qué fuentes son las que producen el ruido. Luego debe eliminarlas en origen o reducirlas al nivel más bajo posible, utilizando los avances tecnológicos y medidas de control del riesgo de que dispone.  

Además, en el caso de que los niveles de ruido sean superiores a  80 dB(A) el empresario tiene la obligación de dotar a los trabajadores de protectores auditivos individuales. Existen aparatos para detectar las fuentes y las características del ruido, como la cámara acústica. Con esta tecnología, formada por una matriz de micrófonos, se pueden capturar imágenes que identifiquen las características y fuentes del ruido.

Para prevenir o controlar los riesgos causados por la exposición al ruido, existe una jerarquía en cuanto a las medidas a adoptar: 

Eliminar el ruido.

Eliminar la fuente del ruido es la forma más eficiente de prevenir riesgos de salud para los trabajadores.

Reducir y minimizar el ruido

Para minimizar el nivel de ruido se utilizan diferentes técnicas. Entre ellas, el aislamiento de la fuente de ruido o de su trayectoria, o el amortiguamiento de las vibraciones. También se deben llevar a cabo mejoras, como cambiar la maquinaria o herramientas, si son el origen del ruido, por una más moderna menos ruidosa.

Medidas colectivas

Hay ciertas medidas que ayudan a reducir el nivel de ruido: colocación de pantallas protectoras, cierres y recubrimientos con materiales acústicamente absorbentes, etc. Asimismo, la empresa debe informar y dar formación suficiente a los trabajadores sobre el uso correcto de los equipos de trabajo, enfatizando su mantenimiento preventivo.

Además, se debe tener en consideración que a medida que se van desgastando las piezas es posible que el ruido que producen aumente. 

En Nalanda somos conscientes de que ciertos niveles de ruido pueden ir mermando la capacidad auditiva del trabajador. Por ello, controlamos el ruido como riesgo laboral físico, manteniendo así una correcta actuación preventiva por parte de la empresa.

Se trata de un riesgo al que no podemos hacer oídos sordos.

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